Hoy he tenido la ocasión de charlar un buen rato con uno de los chicos de FX Interactive. Por supuesto, las conversaciones privadas no se publican, pero sí me gustaría hacer un breve comentario (siempre es mi opinión personal) sobre uno de los muchos temas de los que hemos hablado: ¿Por qué la industria del videojuego no se defiende de los ataques de otras industrias como la televisión? ¿Por qué no es capaz de agruparse para defender sus intereses?
La televisión está completamente aterrorizada contra la industria de los videojuegos. Los chicos de hoy en día, y yo mismo que ya no soy tan chico, preferimos pasar las horas muertas jugando que viendo la televisión. Obviamente, los contenidos de poca calidad y poco atractivos son gran parte del problema, pero también la gran interactividad, el realismo, la capacidad de generar emociones de los videojuegos, de evadirtes, de ser protagonista de una gran aventura… Todo esto y algunas razones más hacen que un videojuego sea mucho más que muchos de los programas que puedas ver en la televisión. Por eso, la televisión se ve amenazada y ataca a los videojuegos tildándolos de violentos o actividad adictiva y solitaria. Incluso se han referido a ellos como “la droga del nuevo siglo”.
Estos ataques son perfectamente comprensibles, porque los videojuegos están acabando con sus intereses y su negocio. Pero… ¿Por qué la industria del videojuego no se defiende? ¿Es que no quiere o no es capaz? Creo más bien que se trata de lo segundo. A pesar de la asociación de distribuidores de software y entretenimiento, ADESE, que hace lo que puede, la industria está haciendo poco o nada para defenderse de los ataques, y éstos, por repetidos, hacen mella. ¿Son realmente violentos los videojuegos? Unos sí y otros no, pero tanto unos como otros están perfectamente etiquetados, por lo que cualquiera puede saber perfectamente qué tipos de contenidos tiene cada juego y si son aptos para los jóvenes.
Yo la verdad es que me empiezo a preocupar por el tema de la violencia en los videojuegos. Alemania es un país muy restrictivo y ahora, con la presidencia de turno de la Unión Europea, han pensado en poner injustas restricciones a los videojuegos. Por otro lado, en Estados Unidos algunos personajes que ansían fama lanzan ataques furibundos a diversos videojuegos. Todo esto ocurre con una industria que no está haciendo prácticamente nada para defenderse. Incluso algunos fabricantes de videojuegos tratan de sacar ventaja de la violencia de sus videojuegos para vender más, una práctica rentable a corto plazo pero letal a medio o largo plazo.
El futuro se presenta negro. La única solución es que entre todos nos unamos y defendamos los videojuegos. Los editores y distribuidores, aunque no tengan muchos recursos y trabajen en precario, tienen que poner todas sus fuerzas en defender a la industria de estos ataques. Los periodistas de videojuegos, como un servidor, nos tenemos que afanar en dar a conocer el código PEGI e informar correctamente sobre los videojuegos, porque el cine no da a conocer los contenidos de las cintas ni la edad recomendada como lo hacen los videojuegos, y la música tampoco muestra un gran grado de autocontrol.
Otro día os cuento un poco cómo está el panorama informativo de los videojuegos. ¡Seguid atentos!