
Sin abandonar el Guitar Hero, vengo últimamente jugando al nuevo Burnout Paradise. Creo que la saga ha ganado bastante con la nueva entrega, en la que ahora se compite y choca en un mundo abierto llamado Paradise City y me pregunto en qué posición deja este buen juego a Need for Speed, cuya última entrega no ha conseguido buenas críticas.
El nuevo Burnout es diversión desde el primer momento. Como siempre, la introducción y localización del juego es genial. En pocos segundos estás dentro de Paradise City recibiendo instrucciones para jugar. La sensación de velocidad y el motor de daños son muy buenos y la conducción, totalmente arcade, muy parecida a la de Need for Speed. En cada calle de Paradise City tienes carreras cronometradas, otras en las que el objetivo es hacer takedowns, carreras cuyo objetivo son hacer trucos, otras en las que debes escapar a una persecución y siempre, en cualquier momento, puedes activar el modo espectáculo y comenzar a chocar con el objetivo de provocar el mayor número de daños posible. Esta variedad hace el juego muy ameno, aunque con cada subida de carné de conducir, tendrás que repetir las pruebas, aunque con algo más de dificultad. Los saltos y los caminos escondidos son también de lo mejor.
El juego ha conseguido muy buenas críticas y puntuaciones de nueve sobre diez, mientras que Need for Speed no ha pasado de siete. Yo también creo que el juego de Criterion está por encima, pero lo cierto es que el de tuning vende mucho más, aunque sea de manera injusta, relegando a Burnout a enero, fecha en la que apenas hay lanzamientos de juegos de calidad. Salir en esta fecha significa ya renunciar a un buen número de ventas navideñas, pero supongo que la estrategia ha sido tirar del lado de Need for Speed y relegar a Burnout. En realidad no son juegos tan diferentes. Añádele tuning a Burnout y tendrás un juego infinitamente mejor que Need for Speed. Definitivamente Need for Speed tiene el enemigo en casa.
Por su puesto, no todo es bueno en Burnout Paradise. Para mi lo peor es el sistema de orientación. Cuando comienzas la carrera y le das al turbo es difícil ver bien y necesitas reaccionar muy rápido. A la vez tienes que estar atento a la parte superior de la pantalla para ver si tienes que torcer o no. Aunque hay avisos sonoros, lo cierto es que si despegas la vista del coche lo más normal es que choques y pierdas oportunidades de vencer. Creo que esto se podía haber solucionado con el clásico sistema de flechas encima del coche, aunque le reste realismo.
Otras cosas a mejorar son la posibilidad de contar con coches reales, la creación del conductor dentro del coche, el tamaño de la ciudad, que en seguida se queda corta…
Echo mucho del menos el modo de juego en el que tienes que conseguir un número determinado de puntos en choques pre-establecidos. Es casi lo único que jugué en ediciones anteriores. Algo parecido me pasó con el Need for Speed Most Wanted, que dejé de lado el juego para simplemente divertirme con las persecuiciones policiales.
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