El príncipe de Persia vuelve dispuesto a reconciliarse con todos aquellos detractores que, tras su aventura con Elika, Ormazd y Ahriman, quedaron desencantados con el rumbo que tomó la saga.
El pasado viernes 21, coincidiendo con el estreno en las pantallas de medio mundo de “Prince Of Persia: Las arenas del tiempo”, llegó a PC, Playstation 3, Wii, Xbox360 y consolas portátiles “Prince Of Persia: Las arenas olvidadas”. Un título que, pese a compartir fecha de lanzamiento y nombre, no tiene nada que ver con la película, tratándose de un juego totalmente distinto a lo que podemos asociar a juego aprovechando tirón de película homónima.
Esta entrega nos sitúa entre lo ocurrido al final de la primera entrega de la triología vista en la pasada generación y comienzos de la segunda entrega. Así volvemos a asumir el papel del príncipe, que viajará para ver a su hermano Malik por recomendación paterna. Una vez llega al encuentro el príncipe verá que la ciudad está siendo atacada por un ejército enemigo y que las tropas de su hermano no podrán resistir otro ataque más.
En un último intento por poner fin a la batalla Malik decide resucitar al mítico ejercito de Salomón, pero todo se volverá en su contra. El ejercito de Salomón no es lo que la leyenda había transmitido. Al invocarlo una serie de catástrofes inundan la ciudad y convierten a todo ser viviente en figuras de arena. Nosotros, en colaboración con Malik, deberemos poner fin a este nuevo enemigo. Para ello contaremos con la ayuda de una antigua civilización de la que no voy a revelar más para no destripar todo el argumento del título.

Con esta historia, que puede ser perfectamente entendida para aquél usuario que no disfrutara de la triología de las arenas, volvemos a un planteamiento jugable visto hace 6 años con el lanzamiento de “Las arenas del tiempo”. Volvemos a contar con un fuerte componenete plataformero con dificultad (Se acabó la “no muerte” del anterior POP) y unas batallas que, por primera vez en la saga, se presentan algo más numerosas.
Centrándonos en su aspecto plataformero esta nueva entrega traslada el planteamiento intácto de las anteriores entregas, y cuando digo intacto es en el sentido más literal de la palabra. Volveremos a contar con diversos puzzles, no muy complicados de realizar, que nos facilitarán el que hagamos acrobacias bien calculadas si no queremos dar con nuestros huesos en el suelo y hacer uso del tiempo para retroceder. Como en anteriores entregas el componente plataformero es bastante alto y el encadenar varias acrobacias hace que continuemos jugando sin pararnos a pensar en las horas que llevamos.
Como novedad en esta entrega, aparte de controlar el poder de las arenas, también podremos congelar el agua, que cobra la misma importancia que el uso de la arena ( me atrevería a decir que incluso más ) para realizar nuestras piruetas y recordar partes del entorno antes de que estas fuesen destruidas.
En términos de combate volvemos a contar con un aspecto sencillo, quizás demasiado sencillo para el planteamiento dado a las batallas en esta entrega, a través del cuál podremos asestar golpes con un botón, saltar con otro, rodar y por último, mediante la cruceta, hacer uso de los 4 poderes elementales (Tierra, fuego, aire, agua) que podremos ir mejorando, al igual que nuestra vitalidad y defensa, a través de un simple tablero.
A la hora de usar la espada o nuestros poderes lo haremos con enemigos que, como ya comentaba al principio, en esta ocasión abarrotaran la pantalla hasta tal punto de parecer un hack ‘n slash puro. La variedad de estos no va más allá de 5 tipos de combatientes, contando con enemigos colosales, algo que quizás se antoje un poco escaso.

Como ya es algo habitual de la saga el diseño artístico roza un nivel altísimo. El problema de esta entrega reside en traspasar ese diseño al aspecto gráfico. Pese a hacer uso del motor Anvil ( visto ya en las entregas de Assassin’s o en el anterior POP) el título no se muestra todo lo bien que debería lucir. No en vano tiene elementos, como las ondas del agua o la iluminación, realmente llamativos pero que se ven tapados por un príncipe algo tosco en sus movimientos (no tanto en su modelado) y un entorno que no termina de despuntar. Eso sí, los diversos “checkpoints” y el tramo final de la aventura son muy muy llamativos.
El título nos llega doblado al castellano de forma correcta, acompañado por una banda sonora que evoca a esas escena de las mil y una noches, con sonidos muy suaves y que entran fácilmente sin llegar a resultar cargantes en ningún momento.
En conclusión, todos los fans de la anterior triología encontrarán en esta nueva entrega un heredero directo de aquellos títulos, algo que garantiza cierto nivel de calidad. Los que se alejaron un poco de la saga con el anterior capítulo tienen en este una buena opción para retomar el contacto y aquellos que se inicien por primera vez se encontrarán con un título de diversión directa pero al que le falta esa “chispa” para ser un grande.
A modo personal, soy de los que ha disfrutado con la saga desde sus inicios (mucho antes de la época PS2-Xbox-GC) y tanto este como el primer POP visto en esta generación han conseguido engancharme a seguir superando los retos uno detrás de otro. El problema de esta entrega quizás este en la falta de un punto más de atrevimiento, mezclar lo antiguo con lo nuevo. Aún así, compra recomendada.